
De todas las riquezas naturales, culturales e históricas que nos ofrece el Estado de Veracruz, podemos encontrar en la región de la Huasteca espléndidos paisajes conformados por sabanas, lagunas, esteros, así como ríos navegables que permiten practicar algunos deportes acuáticos o simplemente asolearse en sus playas tranquilas de cristalino mar.
Su gastronomía criolla nos invita a degustar manjares que los lugareños preparan con su principal riqueza culinaria: los mariscos, agregando condimentos que los conquistadores les heredaron hace miles de años, creando así platillos con sabores y formas de su cultura Huasteca meridional, cultura que también se refleja en sus enigmáticos centros ceremoniales y arqueológicos.
La música que da la bienvenida al visitante, con violín, tambora, guitarra y arpa, tiene gran significado para los pobladores del lugar, dado que ellos mismos fabrican sus instrumentos.
Del nombre
De acuerdo con Brinton, náhuatl significa "el que habla con autoridad o conocimiento", que es superior, competente, astuto. El sentido real del término nahuatlaca (náhuatl y tlácatl) es "la gente superior, la gente que manda".
Los actuales nahuas se llaman a sí mismos macehuale y traducen este término como campesino, que podría provenir de la antigua división clasista de la sociedad nahua entre pillis (la élite) y macehuales (el pueblo, los campesinos), pues se supone que la mayoría pertenece a la clase campesina.
La palabra náhuatl puede derivarse de la tradición tolteca y referirse a una nación dominante, organizada en cuatro grandes regiones geopolíticas. Los toltecas hablaban lengua náhuatl, la cual fue adoptada posteriormente por otros grupos. Durante la hegemonía mexica, el náhuatl fue la lengua oficial en Mesoamérica, por cuanto la aplicación a los aztecas del término nahuatlaca significaba la gente que manda. Actualmente no existen los nahuas, en tanto nación que manda, sino macehualmej: los campesinos.
La Huasteca veracruzana, el territorio delimitado al este por el golfo de México, al sur por la región totonaca, al norte por el estado de Tamaulipas y al oeste por la Sierra Madre Oriental, es una región de notable desarrollo económico basado en el petróleo, la pesca, la agricultura y la ganadería, favorecidas estas dos últimas por el clima tropical que la caracteriza.
Integrada por diferentes grupos étnicos (nahuas, totonacas, huastecos, otomíes y tepehuas) que a lo largo de la historia se mezclaron con los españoles, la sociedad huasteca goza de una identidad cultural emergente en su música, comida y su vida cotidiana, rica en colorido y tan ligera como el “son huasteco” la música popular de la región.
El territorio huasteco exhibe una notable diversidad de paisajes y contrastes, entre tierras bajas y cenagosas del litoral y las alturas de las sierras que alcanzan los 2,200 metros de altura, lo que hace un sitio en donde todas las preferencias turísticas encuentran satisfacción.
El estado de Veracruz se localiza al oeste y sureste de la República Mexicana, entre los paralelos 17°7’ y 22°28’ de latitud norte y entre los meridianos 0°29’ y 5°32' de longitud oeste, en la denominada zona intertropical.
Los nahuas de Veracruz se localizan en 14 municipios de la región norte Huasteca; 20 de la región centro Orizaba-Córdoba y en cinco municipios de la región sur Istmo-Coatzacoalcos. Los municipios con mayor número de hablantes de náhuatl son: Chicontepec, Ixhuatlán de Madero, y Benito Juárez en la región huasteca, además de Tehuipango, Soledad Atzompa, Zongolica y Mecayapan.
La Huasteca, una de las 7 regiones naturales de Veracruz, está dividida políticamente por 34 municipios y colinda con los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla. Sus principales actividades están basadas en la pesca, la ganadería y las industrias derivadas del campo, producción de petróleo, gas natural y energía eléctrica.
Por tierra, por mar o por aire podemos arribar a esta región y disfrutar de sus principales ciudades como Tuxpan, Pánuco, Tamiahua, Teayo, Temapache, Chicontepec, Temporal, Tantoyuca o Cerro Azul.
Cuando se llega a Tuxpan, que está ubicada a 306 kilómetros del puerto de Veracruz, se puede elegir primero conocer un poco de su historia. En el centro de la ciudad está el Museo Arqueológico, el cual cuenta con más de 250 piezas prehispánicas. Otro de sus episodios importantes lo encontramos en el museo de la amistad México-Cuba, ubicado en Santiago de la Peña, ya que en este puerto de Tuxpan fue de donde partió la histórica expedición de cubanos dirigida por Fidel Castro a bordo del Granma, para iniciar la Revolución Cubana.
TUXPAN
A 335 kilómetros de Xalapa y 306 del Puerto de Veracruz , la ciudad portuaria de Tuxpan es un sitio inolvidable por su belleza natural y su vida apacible .Ubicada sobre la margen izquierda del rió Tuxpan, a 11 kilómetros de su desembocadura en el Golfo de México, la ciudad se caracteriza por sus playas de arena fina, bañadas por el suave oleaje del río, en donde la tranquilidad del ambiente invita al descanso frente a un paisaje bucólico.
La ciudad de donde partió la histórica expedición de cubanos dirigida por Fidel Castro a bordo del Granma, que concluyo en la Revolución Cubana, recuerda el evento histórico en el Museo Histórico de la amistad México-Cuba, ubicado en Santiago de la Peña. También puede visitarse el Museo Arqueológico en el centro de la ciudad, el cual cuenta con más de 205 piezas arqueológicas, testimonios de la antigua cultura huasteca.
Varias festividades como el carnaval de la Primavera, la Fiesta del Niño Perdido o la Regata del Tajín, en el verano ilustran el espíritu de la ciudad y son una buena oportunidad para tomar contacto con la comida local, huatapes y enchipotlados, así como el tradicional zacahuil, tamal cocinado al barro con diferentes tipos de carne.
TAMIAHUA
El municipio de Tamiahua, a 41 kilómetros de Tuxpan, esta ubicado frente a la laguna del mismo nombre, el sitio ideal para el descanso y la pesca a la vista de un paisaje que invita al descanso. Las técnicas de pesca empleando “estacadas” o “charangas” reflejan los conocimientos heredados secularmente por los pobladores. La pesca del camarón y la cría de ostiones son actividades favorecidas por la particular condición ecológica de la laguna: aguas de poca profundidad y pantanosas.
El sitio ofrece una excelente gastronomía basada en los productos de la pesca de la zona, preparados en platillos a la manera local. Los paseos en bote o lancha por la laguna y las excursiones marinas, como el paseo a Barra Corazones, son las características actividades ofrecidas al visitante.
TEMAPACHE
El pequeño pueblo de Temapache, a solo 28 kilómetros de Tuxpan por la carretera 180, conserva uno de los más bellos monumentos de la época colonial: la iglesia de Santiago Apóstol, una majestuosa construcción de piedra del siglo XVI edificada por los franciscanos, que conserva el encanto original, preservando hasta nuestros días el rico pasado colonial.
CHICONTEPEC
A 130 kilómetros de Tuxpan, ubicado en la Sierra de Huayacotla, colindante con el estado de Hidalgo, el sitio es conocido también como el “Balcón de la Huasteca”. Próximo a Postecticla, un cerro de origen basaltito de color azulado al que los indígenas confieren un valor mítico y religioso, Chicontepec posee las cualidades de un poblado dedicado a la producción de artesanías.
Los bordados finos, tabaco de hoja, café o carne seca por metro, son los productos típicos locales, ofrecidos en el mercado, preferentemente los domingos, cuando el pueblo se convierte en un agitado centro de intercambio comercial.
PÁNUCO
A 50 kilómetros de Tampico, Tamaulipas, Panuco (de la voz náhuatl pano-co “paso del río” o puente) fue asentamiento prehispánico donde, según la leyenda, los toltecas cruzaron el río para llegar al altiplano. A orillas del río del mismo nombre, la ciudad que fuera conquistada por Hernán Cortes en 1522, fue la base del comercio de la región huasteca. Actualmente las actividades principales son la agricultura, la ganadería y la pesca.
La Casa de la Cultura exhibe numerosas piezas arqueológicas rescatadas en la zona, que datan de miles de años de antigüedad y una colección de fotografías que ilustran el desarrollo de la ciudad a lo largo del siglo XX. Los paseos por el Malecón Agustín Lara (llamado así en honor al compositor mexicano), el son de los tríos huapangueros, la hospitalidad de los lugareños complementan el paseo por una de las ciudades más antiguas de México.
TEAYO
A 68 kilómetros del puerto de Tuxpan, Castillo de Teayo es un sitio reconocido por su importancia arqueológica. Llamado originalmente Tzapotitlán, el sitio fue abandonado durante la época de la colonia y repoblado durante el siglo XIX, en torno a la pirámide.
Esta ubicada en la plaza del pueblo, fue un monumento de uso religioso. Empleado aparentemente por varias culturas indígenas, entre ellas las dos mexicas y huastecos, la pirámide representa un valioso monumento arqueológico que simboliza el grado de desarrollo alcanzado por los pueblos que habitaron el lugar antes de la llegada de los españoles.
En la época prehispánica el territorio huasteco estaba poblado por diversos grupos: huastecos, tepehuas, otomíes y totonacos, ubicados en el sur y suroeste; mientras que en el norte y noroeste se hallaban los nahuas , entreverados con guachichiles, pames y diversos grupos chichimecas. La región era conocida con el nombre de Xiuhcoac, que significa "serpiente de turquesas".
Los nahuas han sido identificados con los aztecas o mexicas, que constituían la sociedad dominante en Mesoamérica a la llegada de los españoles; su lengua, reconocida como la lengua oficial en Mesoamérica, era el náhuatl. La población nahua llega en oleadas migratorias, a raíz de la caída de Tula, a poblar el norte de Veracruz y el oriente de San Luis Potosí y, posteriormente, se consolida en el centro y sur de la Huasteca, a partir de la conquista mexica en el siglo XV.
En el centro y sur de la Huasteca, grupos importantes de huastecos fueron nahuatizados por esta invasión. Desde entonces hasta la fecha, el idioma náhuatl ha sido hablado en la Huasteca prácticamente en las mismas zonas. En la parte baja del Pánuco, los nahuas emigrantes establecieron alianzas con los huastecos para defenderse de los ejércitos de los mexicas. Los nahuas aztecas invadieron el territorio de los huastecos, ocupando casi todo el sur de la región, desde Tuxpan, Temapache y Tampatel hasta Aquismón (San Luis Potosí), con el propósito de rodear al señorío independiente de Meztitlán, al que no habían podido derrotar, para someterlo al gobierno de la Triple Alianza.
La dominación mexica duró hasta la llegada de los conquistadores españoles en las primeras décadas del siglo XVI. El sometimiento de la Huasteca a la corona española estuvo a cargo de Hernán Cortés y de Nuño de Guzmán. Por su ubicación geográfica, como salida al mar, los grupos de la Huasteca fueron muy afectados en la primera década de la conquista. En los años posteriores a la invasión española la población sufrió un drástico descenso, debido al tráfico de indios esclavizados hacia las Antillas y el Caribe, desde 1524; y a las epidemias (1532) y rebeliones indígenas.
La administración colonial reorganizó las bases sociales prehispánicas. Para ello instrumentó un proceso de fragmentación de los pueblos, con la incorporación de nuevas instituciones, como el sistema de encomiendas y tributos; reestructuró el territorio con la creación de las congregaciones, que le permitieron reubicar a los indios en poblaciones, y la expropiación y despojo de sus tierras para la introducción de la ganadería y nuevos cultivos, como la caña de azúcar, los cítricos y el plátano, además de la agricultura tradicional de maíz, chile (ají), frijol, calabaza y algodón.
En relación con la religión, los cultos prehispánicos conservaron su vigencia, utilizando la gran mayoría sus nombres en náhuatl, a pesar de los procesos de evangelización emprendidos por los españoles. En los siglos XVII y XVIII se reestructuraron los cabildos indígenas, asignándoles un mayor rango de funciones y de autoridad para el gobierno interno de sus comunidades: recolección de tributos, pago a la Iglesia de las cargas impuestas, y responsabilidad de las tierras, de los bienes de las comunidades y de la representación en los pleitos agrarios. Aunque los indígenas elegían a los cabildos, la presencia de encomenderos y religiosos era constante, procurando favorecer sus intereses.
En el siglo XIX la Huasteca se caracterizó por la proliferación de las haciendas, por lo que se generalizó la ganadería y el cultivo del maíz basados en la explotación de la mano de obra indígena. Se dio también un crecimiento importante de la población, convirtiéndose los indígenas en el grupo mayoritario de la zona. La población nahua durante el período del virreinato y del siglo XIX estuvo asentada en Hauyacocotla, Huejutla, Yahualica, Tepetzintla, Chicontepec, Ixhuatlán, Ilamatlán, Chiconalmel y Platón Sánchez. En Huayacocotla, Zontecomatlán e Ixhuatlán convivían con otomíes y tepehuas; en Tancoco, con teenek.
A fines de la centuria pasada se inició la construcción de las vías del ferrocarril para comunicar a la región con el exterior, lo cual se tradujo en diversos cambios. A principios del siglo XX se inició la explotación del petróleo en México, estableciéndose la Mexican Petroleum Company en la zona de la Huasteca, por la existencia de subsuelos petrolíferos, considerándose a la Huasteca con un alto valor para las compañías petroleras extranjeras.
Los indígenas participaron en la guerra de independencia, como protesta ante los agravios y despojos de tierras por parte de los españoles. Consumada la independencia, se enfrentaron a nuevas leyes agrarias desfavorables para las comunidades y a la expedición de las leyes de desamortización de bienes corporativos. La defensa de sus tierras implicó numerosas rebeliones, generalizándose las luchas campesinas durante los últimos 20 años del siglo pasado y en la primera década del XX.
Durante la Revolución Mexicana, fueron principalmente los hacendados descontentos con el Porfiriato los que se confrontaron en la región, fortaleciéndose los cacicazgos. En los años veinte los campesinos se rebelaron en muchos puntos de la zona, logrando la recuperación de algunas tierras. Desde 1930 se formalizó parte del reparto agrario.
Entre 1970 y 1980 hubo un resurgimiento de la lucha agraria que sacudió a la Huasteca de manera especialmente virulenta, con lo que se logró que más de la mitad de las tierras fueran propiedad de los pueblos indios. De hecho, la recuperación de las tierras ha sido uno de los motores de la dinámica social y política regional en todos los períodos históricos.
En los últimos años, la Huasteca se ha singularizado por un proceso de desarrollo basado en la especialización productiva, con la ganadería de engorde de bovinos, las plantaciones tropicales de caña de azúcar y cítricos, el cultivo del cafeto y maíz, una incipiente industria de transformación y una dinámica actividad comercial.

En esta zona existen planteles educativos de nivel básico y medio a cargo de la Secretaría de Educación Pública, en colaboración con el Instituto Nacional Indigenista y la Dirección General de Educación Indígena
En las localidades indígenas las obras de infraestructura para la red de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica han estado a cargo de la Secretaría de Asuntos Hidráulicos y Obras Públicas, Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología y Secretaría de Obras Públicas del estado; el Instituto Nacional Indigenista ha desempeñado el papel de gestor intersecretarial.
Antecedentes históricos
En este territorio, desde antes de la llegada de los nahuas aztecas, había tepehuas, otomíes, totonacos, huastecos y nahuas toltecas; en la época prehispánica fue conocido, según Byam Davis, como Xiuhcoac, es decir, "serpiente de turquesas".
Conflictos políticos provocaron la invasión de nahuas toltecas antes del surgimiento de la Triple Alianza. Posteriormente, procesos de migración y colonización originaron la fundación de diferentes asentamientos. La provincia de Zicoac se mantuvo independiente del llamado imperio azteca, que varias veces intentó conquistarla: Moctezuma Llhuicamina, en 1440; Tizoc, en 1481-1486; Ahuizotl, en 1486-1502; y Moctezuma II, en 1502-1520.

En 1990, los hablantes de lenguas indígenas a nivel nacional eran 5 282 347, de los cuales 1 197 328 hablaban nahua, cifra que representa el 22.67% de la población indígena a nivel nacional. En el estado de Veracruz se registraron 580 386 hablantes de lengua indígena, de los que 294 711 fueron nahuas, los cuales conforman el 50.77% de la población indígena de Veracruz.
La región de la Huasteca veracruzana está formada por 47 municipios; en 20 de ellos el náhuatl es la lengua principal, en 16 el totonaco, en ocho el huasteco, en dos el otomí y en uno el tepehua.
En los municipios de la Huasteca la población bilingüe es de 118 390 personas, de las cuales 20 259 son monolingües. Los municipios con mayor monolingüismo son Llamatlán, Benito Juárez y Zontecomatlán. De acuerdo con el número de hablantes, la lengua más importante es el nahua: 89.50%, con 128 751 personas de más de cinco años; le siguen el otomí, con una población de 7 668, el huasteco con 80 personas y el totonaco con tres hablantes registrados.
En Veracruz los municipios que concentran al mayor número de hablantes de náhuatl son Chicontepec, con 41 223, 23 634 en Zongolica; 21 251 en Ixhuatlán de Madero; 12 628 en Mecayapan; 11 645 en Benito Juárez; Tehuipango cuenta con 10 277 y Soledad Atzompa con 10 268.

Los descubrimientos de la glotocronología asignan al yuto-azteca, tronco lingüístico al que pertenece el nahua, una antigüedad aproximada de 45 a 47 siglos. La lengua nahua se encuentra en un eje idiomático de sur a norte en el siguiente orden: nahua-pimanahopi-tubatulabal-mono.
Los cuatro dialectos del náhuatl actual son: nahua del oeste: municipio de Toluca (por el Nevado de Toluca), Michoacán, Guerrero y en Xoxocotla y Cuernavaca (Morelos); nahua central: valle de México, Huauchinango (Puebla), Tlaxcala, valle de Puebla y Amilpas, así como el extinto cazcán de Jalisco; nahua septentrional: en la Huasteca (parte de los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz); nahua del este: sierra de Puebla, centro de Veracruz, pipil de Tuxtepec (Oaxaca) y de Acula, Tuztla, pipil de Centroamérica.
Salud
Como para otros grupos indígenas, para los nahuas de Veracruz algunas enfermedades sólo pueden ser tratadas por especialistas, quienes realizan terapias tradicionales y utilizan plantas medicinales de la región, combinadas en algunos casos con medicina alópata. Algunas de estas enfermedades son la pérdida de la sombra, el susto, el daño, etcétera.
Asociada a la ceremonia de "darle de comer a los elotes", se realiza el pepentle, que es una ceremonia de curación para evitar los males en las personas, los objetos de la casa y los animales domésticos. Mediante el pepentle, el huehuetlaka (especialista), junto con el maíz y los padrinos, ayudados por los santos católicos y dioses indígenas, capturan la enfermedad o el mal que pueda haber. Los padrinos sujetan al ahijado mientras que el huehuetlaka le hace una limpia con dos mazorcas y lo sahúma con copal.
Para la construcción de su vivienda, los nahuas piden la ayuda de familiares y parientes. Si no cuentan con este tipo de trabajo, llamado "mano vuelta", contratan peones. La comida del mediodía es obligación del dueño de la casa. Las casas son de madera, otates, hojas de palma real, zacate y hoja de caña que se encuentran en la zona, y se compran tejas y láminas para los techos a vendedores foráneos.
Las casas son de forma rectangular, divididas en cuadros; algunas tienen un tapanco de tabla u otate para guardar enseres domésticos y parte de la cosecha. Alrededor de la casa se lenvanta una cerca de tiras de otate, recubiertas de bajareque (barro revuelto con zacate colorado) y se colocan ventanas pequeñas y puertas de madera.
Cuando la casa está terminada, se hace una ceremonia en sábado o domingo, o de martes a jueves, porque el viernes es día de brujos y el lunes es día de las ánimas. Los nuevos dueños consiguen un curandero y ponen ofrenda, que se compone de flores, ceras, velas, pan, huevos, dos gallinas y un gallo, aguardiente, tortillas, café, caldo blanco con pechuga y refrescos. El dueño busca a dos mujeres para que ayuden a la señora a hacer la comida y a dos señores para que ayuden al curandero.
El curandero realiza un ritual en el techo de la casa y dentro de la habitación, donde nueve cruces de madera "comerán" la ofrenda; después, el curandero invita a los presentes a "levantar" (comer) la ofrenda. El curandero hace una cruz de pétalos de cempoal y pone ofrenda en cada horcón. En cada esquina echa ajosmecatl y ajo. En el techo de la casa pone de ofrenda el tamal de gallo, prende una cera durante un rato, arroja aguardiente y reza; después destapa el tamal y lo ofrece. Al terminar los rezos, levanta el tamal y baja del techo.
En la zona nahua de Veracruz no existe la organización cívico religiosa conocida como mayordomía, que juega papeles importantes en otras zonas indígenas del país. La estructura social y la organización están ligadas a las formas de tenencia de la tierra; los ejidatarios, comuneros o avecindados contribuyen con trabajo para cualesquiera de las actividades demandadas por las autoridades. Existe también la "mano vuelta", consistente en la prestación de trabajo recíproco, tanto para las actividades agrícolas como para las labores de beneficio social. Las autoridades nombradas juegan diferentes papeles, desde autorizar la asignación de terrenos a nuevas familias hasta la organización de las fiestas patronales y religiosas importantes, como la ceremonia de Todos los Santos.
Características físicas (clima, hidrografía, relieve, flora y fauna).
La Huasteca es una importante zona ganadera y pesquera; el verdor de sus llanuras sólo se interrumpe por lomeríos y sierras de poca altitud. El clima es tropical, con lluvias suficientes para la agricultura y la ganadería.

Los nahuas del norte de Veracruz elaboran productos artesanales de alfarería, carpintería, cestería, textiles tejidos y bordados. Las mujeres elaboran textiles y cerámica. En telar de cintura hacen bordados en punto de cruz, tejen lienzos para mamali, que son un tipo de rebozo de hilaza blanca con bordados de chizo en uno de los extremos, sobre el lienzo terminado se bordan con punto de gobelino figuras geométricas y florales; además, tejen fajas o ceñidores de un solo color o en franjas.
Elaboran objetos de alfarería para uso doméstico y objetos de uso ritual: candeleros, copaleros y juguetes, utilizando arena de las riberas de los ríos, arcillas y rocas calcáreas. Las piezas de uso ritual las recubren con tierra blanca y roja. Dejan las piezas en la sombra para que se sequen a la temperatura ambiente, enseguida las cuecen al aire libre y después las cubren con madera de jonote, otate y ortiga. La mejor temporada para la alfarería es en vísperas de Todos Santos.
Territorio, ecología y reproducción social
La Huasteca veracruzana está inmersa en las provincias fisiográficas de la Llanura Costera del Golfo, que abarca desde el río Bravo hasta la zona de Nautla en Veracruz y la de la Sierra Madre Oriental. En la Llanura Costera del Golfo se encuentra la subprovincia de las "Llanuras y Lomerios", que se extiende desde Tampico, Tamaulipas, hasta Misantía, a la que corresponden parte de los municipios de Chicontepec y Platón Sánchez. La subprovincia del "Corzo Huasteco" pertenece a la provincia de la Sierra Madre Oriental e incluye los municipios de Benito Juárez, Chalma, Chiconamel, Texcatepec, Tlachichilco, Zontecomatlán y parte de los municipios de Chicontepec, Ixhuatlán de Madero, Huayacocotla, Platón Sánchez, Tempoal y Temapache.
Los climas de estas subprovincias son cálidos-húmedos con lluvias todo el año y cálidos-subhúmedos con lluvias en verano. La precipitación pluvial media anual oscila entre los 1 200 y 1 500 mm. En esta región se registra una temperatura media anual que va de los 220C a los 270C.
Debido al rezago agrario en la demarcación de linderos y la insuficiencia de tierra fértil, la tenencia de la tierra es uno de sus principales problemas que crea conflictos entre poblaciones indígenas y mestizas. La propiedad social de ejidos y comunidades registrada es de 251 486 ha. De esta superficie, el 54.52% está destinada a labores agrícolas. Temapache tiene 47 225 ha, Ixhuatlán 27 038 y Chicontepec 20 814. Chicontepec es el municipio con mayor población indígena y tiene la menor superficie agrícola de propiedad social. Temapache tiene la mayor superficie y el menor número registrado de indígenas.
La siembra de maíz en la temporada de lluvias se llama xopaillli y en secas tonamilli. El día de la siembra, la familia realiza un ritual en el campo, reza y habla con el maíz, y coloca una rica ofrenda ante el altar. Un mes y medio después realizan la primera limpia de malezas. A los seis meses levantan la cosecha y la almacenan en la casa. La cosecha debe ser en temporada de luna llena para que el maíz no se pique. Rocían calidra entre las hileras (camas) para evitar que se lo coman los insectos.
La migración es una de las consecuencias de las precarias condiciones económicas en las que viven las comunidades indígenas. Recientemente se ha dado inmigración a la zona nahua del norte del estado en un área que abarca desde Tuxpan hasta Tempoal por la llanura costera y Huayacocotla, Benito Juárez, Ixhuatlán de Madero, Llamatlán y Chicontepec en la zona serrana, pues intermitentemente llegan campesinos de los estados de Hidalgo y Tamaulipas.
A partir de 1978 se inició un movimiento migratorio que culminó en 1981. Esta migración la originó la explotación de un yacimiento petrolero en el paleodelta de Chicontepec. Los migrantes fueron trabajadores de Pemex, de la Secretaría de Salud y del lnstituto Mexicano del Seguro Social, que, entre otros, dotaron a la zona de red de servicios de salud. Estos movimientos migratorios modificaron algunos hábitos de la población.
Los indígenas jóvenes tienen mayor movilidad. Las rutas migratorias se dirigen hacia la zona cafeticultora de Huauchinango, Puebla, y Jalapa, Veracruz, hacia las zonas ganaderas de Tuxpan y Poza Rica, Veracruz, y de Tampico, Tamaulipas, hacia la zona cañera de Ciudad Mante y Xicoténcatl, Tamaulipas, y más al norte hacia la frontera con Estados Unidos.
La Huasteca comprende tres clases de clima tropical:
1) La sierra, que corresponde a las estribaciones de la Sierra Madre Oriental entre la latitud de Tuxpan y Tampico, entre los 800 y los 1 200 msnm; 2) los lomeríos intermedios, entre el pie de monte y la costa del Golfo de México, que no rebasa los 200 metros de altitud; 3) la franja o planicie costera (menos de 100 msnm), que se abre de sur a norte del río Cazones al río Pánuco.
Los teenek, con los nahuas, los mestizos y la población negra, habitan en suaves lomeríos, la sierra de Otontepec y una franja costera del norte de Veracruz. Los pueblos de Tancoco, Amatlán, Tantima y Chontla reciben precipitaciones anuales de entre 2 400 y 2 800 mm; Tantoyuca, Ixcatepec y Platón Sánchez reciben entre 2 000 y 2 200 mm. La temperatura oscila entre los 18 y los 24°C, con máximas de 40° en mayo y julio, y mínimas de 0°C entre noviembre y febrero.
Los teenek subsisten con base en la producción de maíz, frijol y chile; su dieta la completan con varios alimentos que obtienen por recolección y pesca. La agricultura, las artesanías y el trabajo asalariado son la base económica de la familia teenek, y se combinan en mayor o menor medida.
Tanto el equipo agrícola, correspondiente a la agricultura de coa, como el artesanal para el tejido del zapupe y la elaboración de la cerámica revelan una continuidad desde la época prehispánica; es muy probable que también la organización de las tareas específicas de dichas actividades provengan desde la época prehispánica.
A pesar de enormes dificultades, los teenek producen la mayor parte de los alimentos vegetales para el mercado regional. En buena medida, la eficacia de su sistema agrícola descansa en un clima ocasionalmente favorable y en la organización del trabajo. Los sistemas agrícolas empleados en esta zona son el de roza, plantaciones de monocultivos comerciales, sistemas semitecnificados de temporal para la producción de alimentos básicos y otros de mayor magnitud en el distrito de riego Pujal Coy. A principios de la Colonia se introdujo la ganadería extensiva, que después de la agricultura es la actividad de mayor importancia económica en la región.
La migración va en aumento; los hombres adultos salen a trabajar en tareas agrícolas o ganaderas, los jóvenes como obreros y empleadas domésticas que van a trabajar por temporadas en algunas ciudades cercanas como Poza Rica, Tantoyuca, Tampico, Naranjos y Cerro Azul, y algunas no tanto como la ciudad de México o incluso hacia Estados Unidos. Algunos se establecen definitivamente en las ciudades, desde donde envían dinero a su lugar de origen. Los jóvenes migrantes regresan a su comunidad en los días festivos. Ellos son un factor de cambio, pues aprenden comportamientos extraños a la comunidad. Algunos migrantes regresan con el afán de mejorar las condiciones de su grupo y de su comunidad y se convierten en líderes agrarios y profesionistas.

La familia se compone de familia nuclear y extensa. Los compadres, padrinos y ahijados de bautizo, de pepentle (limpia), de casamiento, de cruz (ceremonia mortuoria) y de graduación (de primaria, secundaria y preparatoria) son los "parientes de compromiso". Las relaciones de parentesco son esenciales en la organización de las actividades cotidianas que permiten la producción y reproducción.Todas las localidades indígenas de la Huasteca son ejidos y la propiedad de la tierra es comunal. Estas poblaciones están divididas jurídicamente en municipios, con las subdivisiones internas correspondientes a rancherías, anexos, ejidos o comunidades. La división económica interna responde a las actividades sociales y a la división en oficios que complementan las actividades agrícolas.
La principal actividad económica es la agricultura, eje de su estructura y organización social. En el trabajo agrícola se recurre en algunos casos al apoyo comunal a "mano vuelta", en donde los participantes adquieren un compromiso recíproco de colaboración. Esta forma de colaboración se extiende a las labores de beneficio social.
Las enseñanzas escolares, los partidos políticos y las creencias religiosas católica y protestante han influido en la organización social de las localidades indígenas.
La mayoría de las siguientes recetas son pasadas de generación en generación entre los habitantes de la Huasteca para curar diferentes enfermedades por medio de hierbas.
AJO: Se utiliza para quitar las molestias ocasionadas por las varices machacando 2 cabezas de ajo y se ponen más o menos en la décima parte de alcohol. Se prepara té de hojas de rábano y se le agregan como 20 gotas de alcohol con ajo. Se debe de tomar un vaso antes de cada comida durante 20 días.
Para curar el asma: se hierve ½ de leche con 3 dientes de ajo, un pedazo de palo de ocote y 3 cucharadas de miel (debe ser pura de abeja), tomar el té caliente todas las noches.
Tomar una taza de té (solo ajo y agua) cada 2 horas durante el día todos los días ayuda con los problemas digestivos.
BERENJENAS: El jugo de este fruto aumenta la capacidad de orinar si existen problemas urinarios.
SEMILLAS DE CALABAZA (PEPITAS): Son el remedio para los parásitos. Los niños deberán comer entre 10 y 15 pepitas peladas, los adultos entre 20 y 30. Al pelar las pepitas hay que dejar integra la envoltura interior, que se deberá comer cruda. Al cabo de unas horas de habérselas comido deberá tomar 1 cucharada de aceite de ricino.
CAPULINES: 8 capulines en jugo junto con 2 manzanas, una rebanada de piña y un poco de agua mineral tomarlo durante un mes, evitará la formación de cálculos en la vesícula.
JITOMATE: para quitar el dolor y ardor de garganta se asan 2 kg. De tomate bien maduro, se machacan y se dividen en 3 partes. Una parte se pone en la garganta, las otras 2 una en cada pie hasta cubrir el empeine y las plantas de los pies. Se aplica lo mas caliente que se soporte y se envuelve en lienzos limpios; se deja toda la noche y al otro día se debe lavar con agua tibia (ese día no debe de bañarse ni tomar cosa frías).
MANGO: Su corteza en té (hervido durante 20 min.) quita la fiebre pero es algo purgante.
MANZANILLA: En té se usa contra los dolores del vientre, pero para que de resultado se debe aplicar un fomento caliente de manzanilla sobre el vientre. La infusión de manzanilla es buena para curar las inflamaciones de los ojos aplicando dentro de él algunas gotas tibias aun.
MEJORANA : machacada con manteca de cerdo es buena contra los catarros nasales, untándose la nariz varias veces al día. Los baños calientes de mejorana son buenos contra el reumatismo y debilidad de los músculos.
NOPAL : es bueno para la tuberculosis; se pican aproximadamente ¼ de kg. De nopales, se le agrega el jugo de 5 limones dejándolos serenar toda la noche y a la mañana siguiente agregar 5 cucharadas de miel de abeja y comerlo en ayunas hasta que alcance la curación total.
Para la diabetes: hervir 2 nopales junto con una calabacita tierna y las cascaras de 10 tomates verdes dejando serenar toda la noche, tomarlo como agua durante 90 días.
ORTIGA: El jugo de la hojas frescas hace orinar y deshace los cálculos del riñón y la vejiga, se toman 3 cucharaditas por la mañana y 3 por la noche (las cucharadas deben de ser medidas pero tomadas con popote porque se dice que es muy fuerte y llega a desgastar los dientes con suma rapidez.
PAPA: Se dice que el agua con la que se hierven las papas (colada) tiene la propiedad de disolver piedras en la vejiga y riñones. Tomada durante 14 días seguidos se disuelven las piedras.
PAPAYA: Comida en la mañana en ayunas con bastante miel junto con un té de semillas de papaya durante 30 días o más tiempo ayuda a curar la gastritis.
TORONJA: El jugo sometido a baño María nos ayuda a eliminar piedras en la vesícula y los riñones, para ello debemos de tomar un vaso a media mañana y otro a media tarde. Su jugo tomado en ayunas ayuda a arrojar los parásitos, así como para rebajar el cuerpo quemando el exceso de grasa.
YERBABUENA: una rama en té junto con una rama de manzanilla y un poco de estafiate ayuda a sanar las molestias estomacales, pero al tomarlo se le debe agregar una pizca de bicarbonato y el jugo de medio limón.
AGUACATE: en té (agua y hojas de la planta de “aguacate oloroso”) tomado antes de cada alimento ayuda a tener una mejor digestión y a sanar las afecciones estomacales.
LLANTEN: tomar un trago de té cada 2 horas y haciendose enjuagues en la boca cada hora ayuda a descongestionar las vías respiratorias.
LA BRUJA DE LA HUASTECA
En algún lugar de la huasteca, que en realidad no se sabe cuál es por que se rumora en toda ella, había una señora muy conocida que se transformaba por las noches. Hacía una lumbre en el piso y empezaba a brincar de un lado al otro, de un lado a otro, de un lado a otro, y a determinado tiempo de estar saltando esa lumbre, se desarticulaba las rodillas, quedaba sin piernas entonces subía en una escoba y empezaba a volar en busca de niños recién nacidos para chuparles la sangre hasta dejarlos vacíos; se convertía en un animal con lengua tan larga que le permitía atacar al bebé desde muy lejos.
Una noche el esposo de la bruja de la huasteca vio cuando ésta saltaba la lumbre de un lado a otro y no le cupo la menor duda de lo que la gente andaba hablando de ella. Si, él descubrió que su señora era aquel temido y odiado ser del que tanto se hablaba en casi toda la huasteca veracruzana y que tantos males había ocasionado.
Era tan mala y vivía tan hambrienta que hasta a sus propios hijos les había chupado la sangre. Cuando Porfirio la vio brincar, sintió que la odiaba. Ella, la mujer que tanto había sufrido la pérdida de sus tres hijitos era la misma que se los había comido.
Entonces, escondido tras la puerta, espió cuando ella se estaba quitando las extremidades inferiores y una vez que se aseguró de que ya había salido de su casa, le escondió las rodillas en un lugar que sólo él supo, de tal manera que cuando la bruja llegó no las encontró por ningún lado y quedó convertida en un animal sin rodillas hasta que enfermó de tristeza y murió.
La cosmogonía de los nahuas del norte de Veracruz se expresa en diferentes momentos importantes de su existencia, mediante la celebración de diferentes rituales que marcan, por ejemplo, el inicio del trabajo agrícola, el estreno de una casa, los funerales, iniciaciones, matrimonio, etcétera.
Según los nahuas de esta región, el cielo está dividido en dos mitades: una es de Dios y otra del Malo. En el cielo Dios les reparte el trabajo, los muchachos siembran maíz, las señoras hacen la comida, cuidan a los angelitos y lavan la ropa; las viejitas cuidan los pollos, las flores y abrazan a los niños chiquitos. Los niños maman en las espinas de los árboles de ceiba que tienen forma de senos. Cuando se muere alguna persona le ponen maíz, agua y comida, porque cuando va pasando por el camino de Dios el difunto debe tirar maíz para distraer a los pájaros que lo quieren picotear.
En la otra mitad del cielo manda el Malo, y ahí llegan los difuntos que mataron o fueron asesinados, los que hacen brujerías y los que están en dos religiones. El Malo los recibe, avienta a la lumbre a las personas asesinadas y en el agua hirviendo a los asesinos y a los que hacen daño. Si los asesinados son muchachos trabajan en colocar el cercado donde viven, limpian el lugar, mantienen vivo el fuego y ponen el agua a hervir; cuidan a los animales del diablo, como lagartos y perros grandes, otros tocan el violín.
Los nahuas clasifican a los muertos por la forma en que fallecen. A los que mueren de vejez, las mujeres que mueren en el parto, los jóvenes y niños que mueren por enfermedad o brujería les hacen la misma ceremonia: bañan el cadáver, le ponen ropa nueva al cuerpo y lo acuestan frente al altar doméstico cubriéndolo con flores, le ponen ceras, veladoras y en un incensario queman copal. Las personas que van al velorio llevan flores, ceras, veladoras, maíz, frijol, chile, etcétera.
Dentro del ataúd colocan un plato, una taza, un canuto de carrizo lleno de agua de pozo y con unos xiles, monedas en una bolsita de tela y una virgen de Guadalupe para que Dios lo reciba bien en el cielo. Además, realizan una serie de rituales durante la velación y el funeral. Las mujeres preparan alimentos para los presentes, como enchiladas de ajonjolí o pollo.
Al terminar el novenario ofrecen una comida ritual. Después, la señora que lavó la ropa del difunto barre de nuevo juntando la basura con la ropa o la cobija y el petate del difunto y lo deja todo entre la maleza cerca de la casa para que se pudra. El rezandero y la lavandera cobran por sus servicios y les pagan con dinero.
Los nahuas veracruzanos consideran que el maíz está vivo igual que una persona y llora si lo maltratan. Cuando los elotes están tiernos no deben comerse con sal, porque no se da bien el mateado; también tienen la creencia de que el kukuchi (huitlacoche) sale porque defecan en la milpa.
Los nahuas realizan el tlamanes, una ceremonia para la invocación de lluvia que involucra a los miembros de una comunidad, a varias localidades o a toda una región. Cuando la temporada de secas amenaza con la pérdida de un sembrado bañan a San Antonio y le ponen ofrenda y velas; si esto no es suficiente, piden permiso a la autoridad local para realizar una ceremonia comunal, y solicitan a otro pueblo que les preste una virgen reconocida como milagrosa para ofrecerle una fiesta y ofrendas. Colocan a la virgen en una capilla adornada y acompañan los rezos con música de violín y ofrendas. La petición de lluvia dura 8 o 15 días, y todas las noches se presentan los campesinos ante la imagen para solicitar buena cosecha. Las ofrendas consisten en ceras, sal, maíz, frijol, nixtamal, refrescos, pan, café, piloncillo y dinero. Si hay alguna persona enferma, consigue un padrino de pepentle. Hacen mitote, bailan las viejitas, niños y señoritas. Al terminar el compromiso regresan la imagen a la localidad que la prestó y llevan las limosnas, velas y flores que sobraron. Después de esta ceremonia debe llover a los tres o cuatro días.


Entre sus principales festividades están las ceremonias agrícolas. La primera es la de la siembra e involucra a los dueños y a los sembradores, sean peones, o amigos y familiares que trabajan en "mano vuelta".
La segunda ceremonia importante es "darle de comer a los elotes". El dueño de la casa consigue velas de cera, pan, cerveza, aguardiente, jerez, licores, flores de cempasúchil, madera blanda para tallar flores, cohetes, copal, agua bendita, servilletas y manteles, maíz, pollos o guajolotes y todos los condimentos necesarios para la ofrenda que se colocarán frente al altar. Se invita al especialista, huehuetlaka, a músicos y un grupo de ayudantes hombres y mujeres. Al centro de la ofrenda se ponen las parejas de elotes: el maíz blanco es una niña y el amarillo es un niño, ambos se visten con adornos masculinos y femeninos y se amarran con un paliacate en parejas. En el piso, bajo el altar principal, se prenden velas de sebo.
Al terminar la ofrenda en la casa se trasladan a la milpa, donde hacen la ofrenda a la mitad del terreno. Colocan collares de cempasúchil en las matas del centro de la milpa y en cada una de las esquinas. Se ofrenda al suelo, rezan y esparcen agua bendita, después los invitados comen la ofrenda de la milpa y lo que sobra lo tiran entre las matas como ofrenda a la tierra. Regresan a la casa y llevan matas con elotes. Los músicos tocan el "mitote" y el dueño de la casa recibe del huehuetlaka la cosecha. Al finalizar la ceremonia se ofrece a los participantes comida, cerveza y aguardiente.
En la festividad de Todos Santos a los difuntos se les ponen varias ofrendas. La primera se les hace en san Miguel, el 29 de septiembre. La segunda es en san Lucas, el 18 de octubre. A los niños chiquitos se les ofrenda el 31 del mismo mes. El día de los difuntos grandes es el primero de noviembre y en el octavo día se les hace la ceremonia del chicontes. La última ofrenda es el 30 de noviembre en San Andrés.
Relaciones con otros pueblos
En el estado de Veracruz los nahuas forman parte de diferentes culturas regionales, porque están asentados en tres territorios, en los que configuran sociedades regionales específicas: al norte con los grupos huasteco, otomí, totonaco y tepehua; en el centro con los grupos zapoteco, mixteco, mazateco, popoloca de Veracruz, totonaca y chinanteco; y en el sur, con los grupos zapoteco y popoloca de Veracruz.
Los nahuas constituyen regiones lingüísticas interestatales: al norte, con los municipios fronterizos de San Luis Potosí e Hidalgo; en el centro del estado, con los del norte de Puebla; y al sur, con los municipios cercanos a la costa del Golfo de México. En los municipios de Ixhuatlán de Madero y Zontecomatlán interactúan nahuas, otomíes y tepehuas.
El comportamiento de los mestizos pobres difiere del de los ganaderos y terratenientes a causa de la diferencia de recursos económicos, pero ambos, en mayor o menor medida, han adoptado formas culturales indígenas.
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Comentario a los Jornaleros Indígenas Migrantes:
Miles que viven en la pobreza, abandonan sus casas para enrolarse como jornaleros y víctimas de la explotación; no tienen acceso a derechos básicos como educación, salud, vivienda y alimentación. Todos ellos, hombres, mujeres y niños que viajan desde sus localidades de origen a entidades del norte de la República Mexicana, para emplearse en las cosechas de distintos productos agrícolas.
Los miles de niños que trabajan en los campos agrícolas del país como jornaleros, a los que arriban con sus familias procedentes de las llamadas zonas de expulsión, están expuestos a pesticidas y abonos químicos aplicados a los cultivos, cuyos efectos pueden ocasionarles hasta la muerte.
Se levantan en la madrugada, como toda la familia, porque arrancan su labor a las 6 o 7. Se cubren la cabeza y la boca con trozos de tela, para protegerse del calor, del polvo, para evitar que los agroquímicos no los dañen; para las niñas el riesgo por estas sustancias es grave, pues a largo plazo, cuando lleguen a ser madres, el producto tiene la posibilidad de nacer con algún tipo de malformación genética, debido al contacto con los venenos de los plaguicidas. Incluso los niños podrían sufrir trastornos reproductivos, como esterilidad.
Recientemente, el Senado exhortó a la Sedeso y a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a atender las causas que originan la migración indígena campesina, así como prohibir la explotación laboral infantil.
Pero a pesar del marco legal, existe la explotación laboral de la niñez. Esta realidad sólo se hace visible cuando alguna niña o niño sufren las consecuencias del trabajo en su salud o cuando mueren.
Solamente después de un pesado día de trabajo recolectando, es cuando los niños pueden entrar a clases. Les gusta aprender y estudiar, pero sólo puede asistir a la escuela , de dos a tres horas en la tarde, después de trabajar en el campo agrícola en el norte de México, donde viven junto con su familia por más de la mitad del año. Sin embargo, se pueden considerar a sí mismos como niños afortunados. De acuerdo a la Secretaría de Educación Pública (SEP), menos del 10% de los cerca de 300,000 “niños jornaleros” van a la escuela. Aunque parece increíble, son cifras realistas desafortunadamente.
Afortunadamente, hay buenas señales de que la atención pública que se le brinda al problema de los niños jornaleros en México, pueda conducir a una mejoría consistente de su situación. La CAADES por ejemplo, una asociación de productores agrícolas que trabaja en Sinaloa ha declarado su interés en lograr un estado libre de trabajo infantil.
Sin embargo, aún hay muchos productores que no quieren cooperar con estas instituciones para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores migrantes. Todavía falta mucho por hacer para que niños puedan recibir una educación de calidad en vez de estar recolectando chiles en la fría mañana.
Investigación sobre Jornaleros Indígenas Migrantes.
La historia de la Huasteca muestra continuos desplazamientos de población en el territorio, distintas corrientes migratorias, fundaciones y abandono de pueblos, aun antes de la llegada de los españoles. El arribo de los conquistadores tuvo dramáticos efectos en la densa población de la Huasteca, con reubicaciones y flujos migratorios por la desaparición de pueblos, el repartimiento en las haciendas, plantaciones, villas y ciudades, en forma temporal y permanente.
A principios de este siglo, la línea ferroviaria de San Luis Potosí a Tampico influyó en el proceso migratorio regional, aunado a la extracción de petróleo y la posterior ampliación de las vías de comunicación con el exterior. La dinámica demográfica se correlaciona con la particular forma de integración de la región en la economía nacional; con el crecimiento urbano, generado por la explotación del petróleo, que implicó la formación de nuevos centros de población y el incremento de población en los ya existentes; por la llegada de numerosos grupos nacionales y extranjeros que se ubicaron en la llamada faja de oro y en otros espacios. Este proceso llevó a la configuración de dos zonas de atracción industriales: la petrolera de Poza Rica y la industrial de Tampico-Puerto Madero, a las que presumiblemente han emigrado trabajadores indígenas.
La migración hacia los centros urbanos, con carácter permanente, se inició a principios de la década de 1960, con la salida de las primeras familias a Pachuca, San Luis Potosí, Poza Rica, Tampico, Altamira y Querétaro. Tradicionalmente no se había registrado un proceso de migración urbana notable y amplia; sin embargo, en los últimos dos decenios ésta ha cobrado, particularmente entre los nahuas, una nueva dimensión, tanto por la creciente cantidad de emigrantes, como por la extensión de su territorio, que hoy rebasa la propia región para comprender otros destinos, como el Distrito Federal, las capitales estatales y las ciudades importantes del Golfo y del sureste del país, en donde generalmente se emplean en oficios no calificados. En la Huasteca hidalguense, un punto de destino han sido también las minas de Pachuca.
Para la migración hacia las zonas urbanas, cuyos períodos de estancia son más largos o permanentes, se estructura una red de ayuda mutua y protección común, a partir de los primeros emigrantes, que van aglutinando a parientes, amigos o paisanos, conformando barrios y agrupaciones con una comunicación permanente, centros de reunión y convivencia, de intercambio de información y de ayuda, en los que operan bolsas de trabajo y acuerdos para mandar dinero a la casa, así como para definir tareas colectivas. Los emigrantes establecen una red de comunicación constante entre sí, con su comunidad y parentela.
En el caso de las mujeres, las alternativas de empleo en los lugares de destino son escasas, por lo que laboran de trabajadoras domésticas o de empleadas en pequeños comercios, zapaterías, fondas, papelerías y farmacias. Las mujeres emigran a edades muy tempranas, desde los 12 años, con un fuerte incremento entre los 15 y 29 años. En el caso de los hombres, también se inicia la emigración a edades tempranas (13 a 14 años) y se prolonga hasta más de 40 años. Son personas que no se beneficiaron de manera directa del reparto agrario y que dependen para su subsistencia del trabajo asalariado.
Un segundo tipo de migración es la intrarregional, de carácter cíclico y temporal, ligada a los trabajos para la cría de ganado y a las tareas agrícolas de las plantaciones comerciales. La demanda de mano de obra, que se ha mantenido a pesar del reparto agrario, tiene que ver con cierta especialización adquirida por los indígenas en algunas tareas, como es el caso de su destreza en la limpieza de potreros, en el corte de naranja y en el de la caña de azúcar para los ingenios y en la cosecha de hortalizas, en especial en el sur de Tamaulipas. Esta migración se da en función de las labores agrícolas ligadas a determinados cultivos, siguiendo los jornaleros un itinerario anual bien definido, que se establece de manera diferente según la calificación de los trabajadores.
La gran mayoría sale a trabajar en los períodos en que quedan libres en sus propias parcelas y regresan cuando se inician las labores o cuando hay fiestas importantes. Es decir, se rigen por el calendario agrícola-ceremonial. El acceso a los recursos es decisivo para elegir un determinado tipo de trabajo migratorio: según se trata de complementar el ingreso, de conseguir dinero para cultivar la milpa o de una solución permanente cuando no se tiene tierra (el caso de los hijos de ejidatarios que no disponen de parcela). Así, la duración de las salidas es variada y acorde al calendario agrícola de los interesados.
En general, predomina un patrón de migración colectiva que en el plano intrarregional se estructura con base en cuadrillas, donde hay un jefe responsable, encargado de "enganchar" a personas de la misma localidad. Los acuerdos se establecen a partir del calendario referido y con conocimiento de la autoridad comunitaria, quien en ocasiones autoriza la salida de los emigrantes. Los mismos patrones se ajustan al calendario agrícola de las comunidades con las que guardan una relación de trabajo y la costumbre es que los períodos de trabajo sean de 12 días, a fin de permitir que los jornaleros regresen a la comunidad para cumplir con su faena, que comúnmente es cada 15 días.
Se da también un tipo de movilidad regional cotidiana, que consiste en el desplazamiento a las ciudades de los alrededores, en las que los indígenas se emplean en oficios no calificados: la albañilería, la carpintería, el pequeño o minúsculo comercio, las actividades musicales y diversos servicios.
Entre las causas más comunes que se señalan para el incremento de la migración en la Huasteca están: la desigualdad en la distribución de la riqueza, el acaparamiento de la tierra, el crecimiento de la población y la presión que ejercen sobre la tierra disponible, la necesidad de contar con dinero en efectivo, la falta de empleo en las comunidades de origen y la violencia desatada como reflejo de las luchas agrarias. En relación con la producción agrícola se suma el impacto alto de los siniestros que en los últimos 15 años ha sufrido la región por heladas, inundaciones y plagas, aunadas a la baja de los precios en los productos comerciales, como el café, los cítricos y la caña de azúcar.
Finalmente, puede señalarse que existe un cierto patrón migratorio entre los grupos étnicos. Los teenek tiene una cobertura migratoria que se conserva en lo sustancial dentro del ámbito intrarregional, que podría explicarse por la existencia de una fuerte liga con la comunidad y el apego a las formas de vida propias de su cultura, que han constituido un freno para la migración definitiva a la ciudad, así como el deficiente uso del idioma español y la carencia de capacitación para ciertos trabajos, que se convierten en obstáculos para la integración al mercado laboral urbano. Por su parte, los nahuas constituyen la mayoría de los procesos de migración externa.
En cualquier tipo de migración se mantienen en general fuertes vínculos con la comunidad de origen. Pueden cuestionarse o desestructurarse aspectos como la indumentaria, la lengua, las costumbres y las tradiciones; sin embargo, existe un reforzamiento de la tradición a través de la aportación de recursos provenientes de los emigrantes para la celebración de las fiestas, a las que asisten mediante la participación en danzas, cultos y rituales, o reemplazando con dinero el cumplimiento de cargos, o, incluso, reforzando los lazos de identidad fuera de la localidad, en los lugares a donde emigran.
Programa de Albergues Escolares Indígenas
La Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, establece como su objeto el desarrollo integral de los pueblos y comunidades indígenas. Uno de sus retos es coadyuvar en la disminución de los rezagos que experimenta la población indígena en lo que se refiere a educación, salud y alimentación, factores que se relacionan y que aunados a la marginación dan forma a un círculo de deterioro social que tiende a repetirse generación tras generación.
La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) a través del programa Albergues Escolares se propone potenciar los recursos existentes para dar respuesta a las demandas de la población indígena relacionadas al acceso a los diferentes niveles educativos, fortalecer la interculturalidad y establecer estrategias paralelas para disminuir los riesgos a la salud y contribuir en la mejora del estado nutricional de niños y niñas indígenas.
Antecedentes
En la década de los sesenta se establecieron los primeros albergues escolares indígenas; el Programa se planteó como un servicio que el Estado Mexicano brindaba a la población infantil indígena ubicada en regiones dispersas en cuyas comunidades no contaban con servicios educativos, para facilitar su ingreso a la educación primaria. La Secretaría de Educación Pública (SEP) a través de la Dirección General de Educación Indígena (DGEI) y la CDI, han participado coordinadamente en la operación del Programa Albergues Escolares Indígenas.
Hoy en día, la CDI opera albergues escolares indígenas en 21 entidades federativas que proporcionan servicios de hospedaje y alimentación y constituyen espacios para facilitar el acceso a la salud, el fortalecimiento de la identidad cultural y el fomento a actividades de recreación y esparcimiento. Dichas actividades están orientadas a constituir el albergue como el medio más cercano y accesible que contribuya a que los niños, niñas y jóvenes indígenas inicien y concluyan su educación básica y media superior. Es importante señalar que los principios que caracterizan la operación de los albergues escolares son la interculturalidad, la equidad, la sustentabilidad y los derechos humanos.
Los Centros Coordinadores para el Desarrollo Indígena (CCDI´s) son los responsables directos de la operación de los albergues de acuerdo a su cobertura geográfica, mediante la supervisión y coordinación de acciones instrumentadas en favor de los beneficiarios; con la participación de los comités de apoyo integrados por padres de familia de los beneficiados. A su vez, las Delegaciones Estatales de la CDI, en coordinación con Oficinas Centrales, realizan funciones de: planeación, programación y gestión de recursos, así como la supervisión de los servicios que se otorgan.
Por otra parte, los actores principales que hacen posible la actividad cotidiana en los albergues escolares son en primer lugar, el jefe del albergue y las economas, quienes se encargan de planificar y organizar todas las actividades del albergue entre las que es primordial, la alimentación, suelen fungir como padres y madres de los beneficiarios, ya que les brindan orientación y consejos en los cambios que experimentan en su crecimiento y desarrollo.
Con el programa Albergues Escolares Indígenas (PAEI) se propicia la participación y corresponsabilidad de los padres de familia y de las autoridades locales en la planeación y el desarrollo de las actividades, el comité de apoyo de padres de familia, realiza funciones de contraloría social y asume diversos trabajos en beneficio del albergue , los beneficiarios, bajo un esquema de auto organización se responsabilizan de los quehaceres de higiene y limpieza cotidiana de todas las instalaciones del albergue.
Para el logro de sus objetivos y para otorgar un buen servicio a los beneficiarios, el PAEI, destina recursos para realizar acciones de mantenimiento correctivo, rehabilitación y equipamiento de las instalaciones, así mismo, a través del proyecto mejoramiento de la alimentación y nutrición brinda orientación alimentaria y nutricional para cumplir el objetivo de proporcionar una alimentación equilibrada a los beneficiarios.
Como estrategia para promover el consumo de una alimentación adecuada en calidad y cantidad entre los beneficiarios pero también para apoyar a las ecónomas en la planificación de la alimentación desde la selección y compra de alimentos, sus condiciones de almacenamiento, las formas de preparación y distribución a los beneficiarios según sus necesidades nutrimentales, se diseñaron y distribuyeron los materiales didácticos que a continuación se relacionan: La Guía del buen comer en los albergues escolares indígenas, Carteles con el plato del buen comer y una serie de 5 videos que abordan aspectos para el manejo del servicio de alimentación.
Comentario sobre las diferencias de forma de la vida de los niños indígenas y la de los alumnos, a partir de las fotografías:
Hemos decidido que las principales diferencias entre los niños indígenas y la nuestra, dando vivencia a nuestra infancia; son:
v Trabajo: Los niños indígenas empiezan a laborar desde edad temprana, sin distinción de sexo o capacidad física, la jornada es ardua, en condiciones indecorosas y de igual entre edades; nosotros no trabajamos hasta que tenemos la necesidad de hacerlo, o por mero capricho para tener ingreso propio, además de esto, buscamos u trabajo fácil, donde el dinero fluya regularmente, y el horario flexible.
v Escuela: Los niños jornaleros en su totalidad no asisten a la escuela, debido a su extenso horario no tienen tiempo de completar la jornada, o su estado físico se los impide, ocasionalmente existen albergues educativos que ayudan a los niños a terminar sus estudios, pero debido a su corta estancia en un solo lugar, no pueden finalizar; nosotros tenemos el privilegio de estudiar todas las etapas de la educación, desde el preescolar hasta la educación superior, tenemos horarios flexibles y casi todos los recursos para llevarlo a cabo.
v Vivienda: Los niños indígenas jornaleros viven en hacinamientos compactos, donde toda su familia reside, en ocasiones comparten la vivienda con otras familias para economizar el coste de renta, en su traslado a otras comunidades para laborar deben buscar donde vivir, así que no tienen un lugar determinado para llamar hogar; nosotros vivimos con nuestros padres desde pequeños, no nos preocupamos por el pago de la vivienda, tenemos los servicios necesarios para subsistir los 3 o 4 integrantes de la familia, y solo en ocasiones especiales tenemos que cambiar de casa.